En la encrucijada

cruz-de-la-victoriaEl ser humano desde tiempos inmemoriales se ha hecho preguntas acerca de sí mismo y de los demás, ha sentido curiosidad por saber que hay más allá de las montañas, más allá de la línea del horizonte, en el finis terrae, en el occidente del camino…; desde tiempos inmemoriales el ser humano ha caminado buscado respuestas. Cuando en este 2010, finaliza otro Año Jacobeo, la alegoría de la Vía de las Estrellas, el simbolismo del Camino de Santiago, surge con fuerza para darnos argumentos válidos sobre nuestro devenir. Somos miembros de una sociedad capaz de grandes sacrificios y ejemplos de solidaridad pero también somos miembros de una sociedad afectada por la intolerancia, el racismo y la violencia sobre los más débiles; si pensamos en esto y asumimos que en muchos casos se valora a las personas más por su imagen y su posición social que por sus valores morales habrá que asumir también que ha llegado la hora de realizar un viaje aunque sea interior para descubrir que es lo que estamos haciendo mal, un viaje con la misma fuerza con la que miles de personas a lo largo de los siglos recorrieron un sendero antiquísimo para reafirmar su fe, buscar consuelo a sus penas, encontrarse a si mismos o satisfacer su afán de conocimiento.

El Camino de Santiago fue en sus momentos de esplendor, en plena Edad Media, una ruta no sólo de comunicación sino también correa de transmisión de actitudes, valores e ideas; no podemos saber si la Europa nacida de los viejos reinos medievales hubiera sido mejor que la actual sin el influjo del Camino de Santiago, pero sin duda hubiera sido muy distinta. A través del Camino de Santiago se propagan los conocimientos artísticos que hicieron florecer el románico primero y el gótico después y se extiende la reforma de Cluny y la obra educadora de los benedictinos que asentarán las bases de la educación laica y de las Universidades; por el Camino de Santiago llegan multitud de personas de condición diversa que llevan consigo la semilla de nuevas costumbres, que se establecen en ciudades y pueblos mezclando su sangre y renovando una forma de vida cerrada y obsoleta y al impulso de esas gentes nacen los municipios y las libertades municipales, se repueblan tierras baldías, crecen los núcleos de población

Camino de Santiago - Mieres a Oviedo - El Salvador en la Catedral de Oviedo

Camino de Santiago – Mieres a Oviedo – El Salvador en la Catedral de Oviedo

, se desarrolla el comercio… El Camino de Santiago fue un fenómeno colectivo, la manifestación de una inquietud socio-económica y cultural de primer orden cuya trascendencia sólo podemos advertir ahora, como en una visión panorámica y en esa visión, si Galicia es el fin del Camino, Asturias fue el principio y jugó un papel fundamental en su desarrollo.

Isabel Torrente Fernández, historiadora y profesora de la Universidad de Oviedo, afirma que el enemigo de la cultura es que las personas dejen de hacerse preguntas, y esta aseveración es válida para cualquier circunstancia de la vida. No hay que dejar jamás de escudriñar en todo lo que nos preocupa, de buscar respuestas a todo lo que ignoramos, de luchar por todo aquello en lo que creemos por más que el recorrido esté plagado de inconvenientes, de exigir a los políticos que nos representan que se preocupen más de los siglos y menos de las siglas y defiendan y apoyen una manera de actuar basada en la educación en valores, la difusión de la cultura y el reconocimiento al trabajo bien hecho.

En este momento que la crisis nos coloca obstáculos en el camino, y nos deja expuestos a la dureza de los elementos y a la malquerencia de pícaros, cuando no de auténticos salteadores, sólo si no nos dejamos vencer por las dificultades, si nos apoyamos unos a otros, si avanzamos colaborando en los trechos más complicados de la ruta, podremos llegar felizmente a nuestro destino; entonces, al igual que los peregrinos del Camino de Santiago sabremos que todos los esfuerzos no han sido en vano. Quizás deberíamos tomar como lema la frase del Dr. Livingstone, el gran explorador y misionero inglés: Iré a cualquier sitio, siempre y cuando sea hacia adelante.

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