Educar

Para comenzar este 2011, que asoma lleno de dudas, incógnitas y temores, una poesía, pero tal y cómo la concebía Gabriel Celaya cuando dijo “cantemos como quien respira. Hablemos de lo que cada día nos ocupa. Nada de lo humano debe quedar fuera de nuestra obra. En el poema debe haber barro, con perdón de los poetas poetísimos. La Poesía no es un fin en sí. La Poesía es un instrumento, entre otros, para transformar el mundo”.

La educación también es un instrumento para transformar el mundo; nosotros, las personas que nos dedicamos a la hermosa tarea de enseñar, no sabemos donde acaba nuestra influencia, pero debemos conseguir que las personas a las que educamos escuchen palabras que no suelen encontrar a su alrededor, debemos mirarlas a los ojos y hacer que sean mejores y más dichosas.

 

Educar

(Gabriel Celaya)

Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca,
hay que medir, pensar, equilibrar,
y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino,
un poco de pirata,
un poco de poeta,
y un kilo y medio de paciencia concentrada.

Pero es consolador soñar,
mientras uno trabaja,
que esa barca, ese niño
irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestro propio barco,
en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.

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